“Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor”
Me llamo María Fernanda, las personas que me conocieron antes de prepa me dicen “Mafer” pero ahora me conocen por Pocket. Tengo 18 años, el 9 de febrero cumplo 19, pero realmente no me siento como tal. Nací en la Ciudad de México, pero vivo en el Estado, incluso llegue a vivir en Shanghái, China.
Soy una persona un poco especial, me molestan muchas cosas como el ruido que las personas hacen al masticar algo (entre muchas otras cosas). La gente puede llegar a pensar que soy muy enojona y es cierto; me gusta que las cosas tengan un plan y todo salga como lo pensé desde un principio, puedo llegar a enojarme mucho si no es así. No me gusta hacer las cosas de último momento o “vivir al día”. Desde que tengo memoria me gustan los deportes de contacto, especialmente el fútbol, lo practico desde pequeña y es algo que disfruto plenamente, también me gusta estar rodeada de las personas a las que considero cercanas, se puede decir que soy muy cariñosa con ciertas personas. En lo personal, no me gusta el chocolate amargo ni las cosas extremadamente dulces. También me disgustan las personas que hacen lo que sea por convivir, aquellos que no tienen una personalidad propia y se dejan llevar por las multitudes.
Mi vida académica es fácil y sencilla. Me gustan las materias relacionadas a las humanidades o la anatomía humana (biología y primeros auxilios). Nunca fui fan de las materias más técnicas como matemáticas y física. Mi promedio nunca bajó de 83 desde que llegué al Tec siempre me mantuve ya que necesitaba un mínimo de 82 para estar en el representativo de soccer femenil. La mejor parte de mi prepa fue mi equipo y las amistades que formé gracias a él; fuimos campeonas invictas dos semestres seguidos y ganamos los juegos intercampus dos semestres seguidos también. Como cualquier otro estudiante tuve que hacer un proyecto social, el mío fue pintar un mural y lo hice con una de mis personas favoritas en la vida, Renata.
Mi lugar favorito en el Tec es, sin duda alguna, la cancha. Ahí tengo los recuerdos más vívidos, reí, lloré, me enojé y me enamoré mil veces del mejor deporte en el mundo: el fútbol. También conocí a las mejores personas que este mundo tiene: mi equipo. Como cualquier otro equipo discutimos, pero siempre logramos enfrentar las cosas juntas y resolver todo.
Mis planes a futuro son un poco dudosos. Sé que quiero estudiar medicina en La Universidad Panamericana o La Anáhuac, pero no tengo idea de que especialidad. No tengo muy bien definido si me quiero casar o si quiero tener hijos, pero supongo que es algo que estoy considerando. Sin duda quiero a mi perro, Sammy, en mi vida y algunas personas que conocí en prepa también.